Ya han transcurrido los 3 partidos de nuestro grupo en el mundial Sub-20, y creo importante subrayar que España ha cumplido. No era tarea fácil , quedar encasillado en el grupo de la muerte y la reciente presión que ejerce el hecho de que la Sub-21 acabe de revalidar título europeo de manos de Isco y Thiago, no ayudan precisamente a simplificar las cosas. Verdades a la luz , lo de España ganando títulos ha pasado a ser una obligación moral para los nuestros. Gusta ganar , y mucho , pero también es verdad que España no va a poder ganar siempre... tarde o temprano tendremos que perder.
Por que en estos últimos cinco años , grandes y pequeños nos han mal acostumbrado a ser el foco de atención. Señores créanselo, España es el rival a batir. Estamos en la cima del Everest, somos la personificación de la élite de este deporte, y no es casualidad. Los nuestros se lo curran, mil veces más que cualquiera.
Por todo el mundo es conocido el derroche de trabajo y recursos que nuestro país invierte en las jóvenes promesas del fútbol. Un derroche al que el transcurso de los años ha sabido recompensar , y que ha producido envidia y admiración a partes iguales. No se puede evitar supongo, como tampoco se puede evitar que de nuestras bocas broten si fin palabras impregnadas de orgullo y seguridad cuando hablamos de España o de sus categorías inferiores.
Por que las cosas como son , esto del fútbol se nos da muy bien. La providencia nos ha bendecido con un saber hacer y un señorío impensable en las épocas más turbias de los Clemente de turno. Y es que hay que ser sincero , no siempre hemos jugado así. Hubo un tiempo aciago en el que este país prefirió apostar por el músculo y dejar de lado al balón. Me atrevería incluso a decir, que hubo maltrato con ensañamiento a todo lo que tuviera que ver con el talento a nivel nacional; sin embargo , al final, la verdad siempre sale a la luz, y así la realidad acaba superando a la ficción una vez más , como casi siempre. Y es que, no existe en el mundo Capello que contenga el buen fútbol para siempre, se lo digo yo. Por que los grandes futbolistas son igual de grandes este quien esté en el banquillo.
Y así llegamos al punto que nos atañe. Julen Lopetegui , esa especie de
héroe contemporáneo del que alguno ya había oído hablar hace tiempo, cuando defendía la portería del Rayo Vallecano. Tiempos precisamente de penumbra , donde un joven Xavi trataba de aprender algo, lo que fuera , de un tal Guardiola, en el seno de un Barça bastante más desastroso que el actual.
Eran tiempos de luchas aguerridas en el centro del campo y constantes contraataques; tiempos en donde la posesión del balón era un tema pasajero , un dato anecdótico al que nadie prestaba atención. Pero el destino quiso que fuese Luis Aragonés , doctorado en la asignatura de contras y al espacio, el que juntase a los bajitos. Vino entonces la revolución.
Una revolución que ya pudo palparse en el Barça de Rijkaard , y que no llegó a eclosionar del todo , no era aún el momento; aunque todo llega, eso seguro. Y por fin llegó , ya lo creo que lo hizo; y aquella primera Eurocopa iba a traer consigo más consecuencias de las que se podían prever. El estilo inequívoco de los grandes nos daba algo que no habíamos tenido hasta ahora , una seña de identidad tan original como irrepetible. Y la federación supo verlo, ¡gracias a Dios!, no todo iba a ser Villar y su irrevocable adicción al poder.
Se plantea entonces una verdadera carrera armamentística por el control del fútbol mundial. Comienza así la encarnizada batalla entre naciones para preservar el futuro de este deporte. Una guerra en la que las más aventajadas son España y Alemania , a la que parece que se les acercan Italia , y ya en menor medida Holanda. Latinoamérica , mucho más melancólica que sus rivales europeos , sigue anclada en esa idea romántica de fútbol en la que un jugador insignia gana en solitario. Así pues , Brasil entrega todas sus esperanzas al bueno de Neymar ; mientras , Argentina hace lo propio con Messi; caso error. El modelo capitán-marinero, en el que uno gana y los demás callan no tiene cabida en este mundo. Por que más allá del toque , muy por detrás de los apabullantes datos de posesión, se encuentra oculta la verdad absoluta.
Preguntan muchos "¿Cuál es el secreto?". Una pregunta fácil de responder ; pero difícil de comprender. Por que la verdad es que no hay secreto, no existe un compartimento oculto, ni un triste conejo escondido en la chistera del mago. Por que en este equipo no puedes contar un triste balón de oro , y lo prefiero así, por que la verdad es que lo único que tenemos a favor es que en realidad somos un equipo. El problema es que algunos o no se enteran , o eligen no enterarse, de que un partido de fútbol lo juegan 22 jugadores . Así es , por muy difícil que os resulte asimilarlo, el fútbol es un deporte de equipo , no es raro por tanto asimilar que el mejor equipo sea el que se alce con la victoria.

Y el mejor equipo hoy por hoy es España, eso es innegable. Y es que este equipo sabe sufrir , sabe ser solidario , y eso no es algo que se aprenda , eso es algo que sale de dentro. He aquí el verdadero reto de Lopetegui, hacer comprender a los suyos el verdadero valor de jugar juntitos. Por que el equipo es de lo bueno lo mejor , imposible catalogarlo de otra forma cuando cuentas con dos jugadores de la talla de
Jesé y Deulofeu, que no solo se entienden sobre el campo , sino que además son buenos amigos.
Por que Julen sabe lo que hay. Él sabe lo que es ser jugador , conoce perfectamente la presión , y puede intuir lo que pasa por la cabezas de sus muchachos y actuar en consecuencia. Ya demostró estar capacitado para la tarea en el europeo sub-21 ; pero existe sin embargo una diferencia palpable, la madurez. Por que la sub-21 está más hecha que la sub-20, eso es obvio , y por que al fin y al cabo son dos plantillas diferentes con cualidades muy distintas.
Tengamos fe , por que estos chavales lo merecen . Se han clasificado primeros de grupo ganando todos los partidos, incluído el de Francia, y dejando buenos momentos de fútbol colectivo... y además les tenemos a ellos dos.
Jesé tiene una calidad individual como pocos , una velocidad explosiva difícil de igualar y grandes movimientos con y sin balón. Siempre abierto a la banda, no se arruga a la hora de defender. Se desenvuelve muy bien al contra-golpe y los espacios son su mejor aliado.
Deulofeu, por su parte, es más de lo mismo.Si bien considero que su calidad individual es superior a la de Jesé, el canario se asocia mejor de cara y recorre menos metros con el balón controlado por norma general; pero poco importa eso , ya que la suma de estos dos fuera de serie da lugar a un referente ofensivo con el que más de uno sufre pesadillas. Los goles están asegurados.

El objetivo está claro. Solo una vez ha ganado España el mundial Sub-20. En aquella ocasión fueron Casillas y Xavi los que comandaron la victoria ,¿por que no soñar con repetir gesta? Sea como sea , estaremos orgullosos de ellos . Por que España cumple una vez más con los suyos, y para mi eso es más que suficiente.
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