El partido que
esperaba y (a escondidas, en sus adentros) deseaba Brasil les salió el día D a
la hora H. Partido ganado sin paliativos que devolvió a la selección española a
una realidad que llevaba sin conocer y que creía olvidaba: la de sentirte
impotente ante un rival superior en todos los aspectos del juego.
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| Neymar, tras marcar el 2-0 |
Empezaba el
partido metiendo a Mata como gran novedad en el once y con Torres arriba.
Brasil con su once de carrerilla de este torneo. Hay puede estar la primera clave
desde el punto de vista español: indefinición. Desde que Del Bosque llegó al
cargo no ha tenido un once fijo. En el Mundial cambio su once un par de veces,
en la EURO no hubo un nueve fijo y en este torneo más de lo mismo. Está bien
tener alternativas y opciones variadas. Pero da la sensación de que ahora mismo
nadie se pude considerar fijo en el ataque español, más allá de Pedro y eso
genera dudas entre los futbolistas.
Al minuto de
empezar ya se vio que no iba a ser el día de España. Fred remato desde el suelo
un balón que no supieron despejar ni Casillas, Arbeloa ni Piqué. Brasil, con un
público enfervorizado, se ponía por delante y encerraba a un equipo español
desconcertado y tibio. Poco a poco Xavi fue cogiendo el balón pero cada pérdida
era una ocasión y un sufrimiento para la defensa española, en especial para
Álvaro Arbeloa, que firmó una primera parte desastrosa y fue sustituido al
descanso por Cesar Azpilicueta. Antes de eso dio pie a que Neymar marcara un
golazo de Casillas solo pudo lanzarse para la foto. Brasil se venía arriba y
España no había entendido el partido. El equipo presionaba mal, dejaba espacios
y Neymar les estaba volviendo locos.
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| Sergio Ramos falla el penalti que pudo dar esperanzas de remontada |
El segundo tiempo
comenzó con Fred volviendo a batir a Casillas y poniendo un 3-0 sorprendente en
el marcador. España estaba en una de sus peores pesadillas y Del Bosque no fue
capaz de darle la vuelta desde el banquillo. La leyenda urbana de que acierta
siempre con los cambios quedó hoy en evidencia al no mejorar al equipo desde
fuera. Otra cosa que alguien debería explicar es porque esta selección no tiene un lanzador fijo de penaltis. Que Ramos tirase el penalti hoy fue fruto de un calentón que acabo como acabó. En un equipo medianamente serio no se puede/debe permitir esa sensación de falta de orden. Ojalá la muchedumbre de aduladores que tiene no le ciegue a la hora de
ver que ha fallado gravemente en este torneo. Para mayores males españoles
Piqué se iba a la calle por roja directa a falta de 20 minutos, pero Brasil no
hizo más sangre, por falta de puntería, de un rival herido en la noche que ni Scolari
soñó en sus mejores fantasías.
Brasil ha sabido
retomar un camino que pintaba a salida grave del trayecto a menos de un año
para el Mundial. Ha logrado un equipo rocoso, que suele ser efectivo y que fía
todo a su poderoso ataque. Hoy supo a lo que jugó. España no.


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