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| David Luiz celebra la victoria al finalizar el partido |
Brasil ya está
rumbo a Maracaná después de vencer a una correosa Uruguay, que planto batalla
como estaba previsto y a la que solo los detalles, a veces tan minúsculos que
se hacen enormes, la dejaron sin volver a poner patas arriba Brasil como en
1950.
Empezó Uruguay cortando
el ritmo frenético de Brasil en los primeros compases de cada uno de sus
partidos. Eso minó la confianza brasileña, que tuvo unos primeros minutos
agazapados y no supo llegar al área de Muslera, mientras los charrúas apretaban.
En estas, David Luiz volvió a sus orígenes pre- Confederaciones e hizo penalti
tan claro como absurdo. Forlán no supo
batir a Julio César y Brasil salía viva del primer disparo serio de la batalla.
Brasil entonces reaccionó, poco a poco fue igualando la contienda y logró
llegar a los minutos previos al descanso pisando más el área rival que la
propia, aunque sin mucha excelencia combinativa. En estas, Luiz Gustavo vio
como Neymar ganaba la espalda de Maxi Pereira y le puso un balón al 10 que este
remato a duras penas con tres defensores encimándole. El rechace de Muslera fue
a parar a los pies del discutido al inicio del torneo Fred, que anotaba el 1-0
y su tercer gol en el torneo.
La vuelta de los
vestuarios trajo consigo una nula capacidad brasileña para despejar el primer
balón que cayó en el área y el gol de Edison Cavani, que entre carrera y carrera
tras Marcelo, encontró el gol que se le resistía en el torneo. Volvía Brasil a
lo que no le gustaba, a tener que mandar, a tener que llevar el peso del
partido por la obligación de mejorar el resultado y el partido entro en su fase
más plomiza. Hasta que Scolari, no se sabe si por quedar bien con el pueblo o porque
de verdad lo creía necesario, mandaba al campo a Bernard en lugar de un
desafortunado Hulk. El chico de Atlético Mineiro tuvo dos buenas primeras
acciones, pero los medios brasileños no supieron o no quisieron sacarle más
provecho.
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| El gol de Paulinho ante la mirada de los defensores uruguayos |
Uruguay esperaba atrás a los penaltis sabiendo que su sólida defensa le
valdría para ello. Pero fue el eslabón más débil de su retaguardia quien ayudo
a que Brasil ganará el partido. Muslera jamás ha sido un portero que transmita
seguridad y en un córner botado por Neymar, se quedó a media salida y permitió
que Paulinho introdujese el balón de un certero y sencillo cabezazo. De ahí hasta
el final, balones a la olla de Uruguay, retirada de Neymar tras picarse con
medio equipo charrúa y victoria de una Brasil que no convence pero que ya
marcha rumbo a la final esperada.


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